Índice
- Qué es un golpe de calor en perros
- Por qué se produce y qué perros tienen más riesgo
- Síntomas que no debes pasar por alto
- Cómo prevenir un golpe de calor
- Qué hacer ante una sospecha de sobrecalentamiento
- ¿Cuándo conviene consultar con un veterinario?
- Preguntas frecuentes
Qué es un golpe de calor en perros
Un golpe de calor se produce cuando el organismo del perro es incapaz de eliminar el exceso de temperatura corporal y esta aumenta hasta niveles peligrosos.
A diferencia de las personas, los perros apenas sudan. Su principal mecanismo para disipar el calor es el jadeo, por lo que cuando las temperaturas son muy elevadas o el esfuerzo físico es intenso, pueden tener dificultades para regular su temperatura.
Si la temperatura corporal se eleva demasiado, órganos vitales como el cerebro, el corazón, los riñones o el hígado pueden verse afectados. Por este motivo, se trata de una urgencia veterinaria que requiere actuar con rapidez.
Por qué se produce y qué perros tienen más riesgo
Aunque solemos asociarlo únicamente al verano, el sobrecalentamiento puede producirse en cualquier situación en la que el perro no consiga regular correctamente su temperatura.
Las causas más frecuentes son:
- Pasear durante las horas centrales del día.
- Realizar ejercicio intenso con temperaturas elevadas.
- Permanecer en espacios con poca ventilación.
- Viajar en un vehículo sin una correcta climatización.
- Estar expuesto al sol durante largos periodos.
- Ambientes con elevada humedad.
¿Qué perros son más vulnerables?
Algunos animales presentan un riesgo mayor debido a sus características físicas o estado de salud:
- Cachorros.
- Perros de edad avanzada.
- Razas braquicéfalas, como bulldog francés, pug o bóxer.
- Perros con sobrepeso u obesidad.
- Animales con enfermedades cardíacas o respiratorias.
- Perros con pelaje muy denso o abundante.
Síntomas que no debes pasar por alto
Reconocer los primeros signos puede ayudar a actuar antes de que la situación se agrave.
Entre los síntomas más habituales se encuentran:
- Jadeo excesivo y persistente.
- Babeo abundante.
- Inquietud o nerviosismo.
- Debilidad o falta de coordinación.
- Encías muy enrojecidas o excesivamente pálidas.
- Vómitos o diarrea.
- Desorientación.
- Temblores.
- Colapso o pérdida de conciencia en los casos más graves.
Si observas varios de estos síntomas al mismo tiempo, especialmente tras una exposición al calor, debes contactar con un veterinario de inmediato.
Cómo prevenir un golpe de calor
La prevención sigue siendo la mejor herramienta para proteger a tu mascota durante los meses más cálidos.
Elige bien los horarios de paseo
Durante el verano es recomendable salir a primera hora de la mañana o al final de la tarde, cuando las temperaturas son más suaves.
Además, recuerda que el asfalto y otras superficies pueden alcanzar temperaturas mucho más elevadas que el aire y provocar quemaduras en las almohadillas.
Mantén siempre agua fresca disponible
La hidratación es fundamental. Tu perro debe tener acceso constante a agua limpia y fresca tanto en casa como durante paseos, excursiones o viajes.
Cuando salgas, lleva siempre un bebedero portátil.
Nunca lo dejes dentro del coche
Ni siquiera durante unos minutos.
La temperatura en el interior de un vehículo puede aumentar rápidamente y alcanzar niveles peligrosos en muy poco tiempo, incluso con las ventanillas parcialmente abiertas.
Busca zonas de sombra y descanso
Si vais a pasar tiempo al aire libre, asegúrate de que dispone de un lugar protegido del sol donde pueda tumbarse y recuperarse.
Esto resulta especialmente importante en playas, terrazas, parques y excursiones.
Adapta la actividad física
Los juegos intensos, carreras largas o ejercicios exigentes deben limitarse cuando hace calor.
Es preferible realizar actividades más suaves y programar descansos frecuentes.
Presta atención al suelo
Una forma sencilla de comprobar si una superficie está demasiado caliente es colocar la mano durante unos segundos. Si resulta incómodo para ti, también lo será para las patas de tu perro.

Qué hacer ante una sospecha de sobrecalentamiento
Ante la sospecha de un sobrecalentamiento, actuar con rapidez es fundamental.
Sigue estos pasos:
- Traslada al perro a una zona fresca y sombreada.
- Ofrécele agua en pequeñas cantidades, sin forzarlo a beber.
- Humedece progresivamente su cuerpo con agua fresca, especialmente abdomen, ingles, axilas y almohadillas.
- Facilita la ventilación mediante un ventilador o corriente de aire.
- Contacta con un veterinario de urgencia lo antes posible.
Es importante evitar el uso de hielo o agua extremadamente fría, ya que un descenso brusco de temperatura puede empeorar la situación.
Aunque parezca recuperarse, siempre debe ser valorado por un profesional, ya que pueden existir complicaciones internas que no son visibles a simple vista.

¿Cuándo conviene consultar con un veterinario?
Si tu perro pertenece a una raza braquicéfala, es mayor, tiene sobrepeso o padece alguna enfermedad respiratoria o cardíaca, puede necesitar cuidados específicos durante los meses de más calor.
Una revisión veterinaria permite valorar posibles factores de riesgo y resolver dudas sobre hidratación, ejercicio, viajes o exposición al sol, especialmente si vais a pasar tiempo al aire libre.
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Preguntas frecuentes
¿Puede producirse en pocos minutos?
Sí. En determinadas circunstancias, como un coche cerrado o una actividad intensa bajo altas temperaturas, los síntomas pueden aparecer rápidamente.
¿Es más frecuente en determinadas razas?
Sí. Las razas braquicéfalas presentan una mayor dificultad para eliminar el calor debido a la anatomía de sus vías respiratorias.
¿Mojar a mi perro ayuda a refrescarlo?
Sí, siempre que se utilice agua fresca y se haga de forma progresiva. No se recomienda utilizar agua helada ni hielo directamente sobre el cuerpo.
¿Se puede evitar por completo?
Aunque el riesgo nunca desaparece al cien por cien, seguir unas pautas adecuadas de hidratación, descanso y protección frente al calor reduce enormemente las probabilidades de que ocurra.