Índice
- ¿Qué son las espigas y por qué pueden resultar peligrosas?
- Dónde suelen alojarse las espigas en los perros
- Síntomas de una espiga en perros
- Cómo se elimina una espiga
- Consejos para prevenir este problema
- ¿Cuándo acudir al veterinario?
- Preguntas frecuentes
¿Qué son las espigas y por qué pueden resultar peligrosas?

Las espigas son las semillas de determinadas gramíneas silvestres. Cuando la vegetación se seca, se desprenden con facilidad y pueden quedar adheridas al pelo o introducirse en diferentes zonas del cuerpo del perro.
Su forma alargada y sus pequeñas aristas hacen que avancen en una sola dirección. Por este motivo, una vez penetran en la piel o en una cavidad corporal, rara vez salen por sí solas.
Si no se detectan a tiempo, pueden provocar inflamación, infecciones, abscesos e incluso desplazarse a zonas más profundas, dificultando su extracción.

Dónde suelen alojarse las espigas en los perros
Aunque pueden aparecer prácticamente en cualquier parte del cuerpo, existen algunas localizaciones especialmente frecuentes.
Orejas
Es una de las zonas más afectadas. Una espiga alojada en el conducto auditivo puede causar dolor intenso y lesiones si continúa avanzando.
Nariz
Los perros exploran el entorno mediante el olfato, por lo que no es raro que aspiren una espiga mientras olisquean zonas con hierba seca.
Ojos
Cuando entra en contacto con el ojo puede provocar irritación, úlceras corneales y lesiones que requieren atención veterinaria.
Entre los dedos
Los espacios interdigitales son especialmente vulnerables durante los paseos por el campo o zonas con vegetación seca.
Piel
En perros de pelo largo o abundante, estas semillas pueden quedar ocultas entre el manto y terminar perforando la piel.

Síntomas de una espiga en perros
Las señales varían según la zona afectada, pero suelen aparecer de forma repentina tras un paseo.
Si está en la nariz
- Estornudos intensos y repetidos.
- Secreción nasal.
- Sangrado por una de las fosas nasales.
- Frotarse el hocico de forma insistente.
Si está en una oreja
- Sacudidas frecuentes de la cabeza.
- Rascado constante.
- Inclinación de la cabeza hacia un lado.
- Molestias evidentes al tocar la zona.
Si afecta al ojo
- Lagrimeo abundante.
- Enrojecimiento ocular.
- Ojo parcialmente cerrado.
- Frotarse la cara con las patas.
Si está en la piel o entre los dedos
- Cojera repentina.
- Lamido continuo de una zona concreta.
- Inflamación localizada.
- Pequeñas heridas o bultos que no terminan de cicatrizar.
Ante cualquiera de estos signos, es recomendable realizar una revisión cuanto antes.
Cómo se elimina una espiga
El tratamiento dependerá de la localización y de la profundidad a la que se encuentre.
Cuando la espiga es visible y accesible, puede retirarse durante la consulta utilizando instrumental específico.
Sin embargo, si se encuentra en zonas profundas como la nariz, el oído o determinados tejidos blandos, puede ser necesario realizar pruebas diagnósticas e incluso sedación para garantizar una extracción segura.
En aquellos casos en los que ya existe infección o inflamación asociada, el veterinario puede prescribir el tratamiento más adecuado para favorecer la recuperación.
Intentar extraerla en casa sin visualizarla correctamente suele aumentar el riesgo de que se rompa o avance hacia el interior.
Consejos para prevenir este problema
Aunque no siempre es posible evitar el contacto con las espigas, algunas medidas ayudan a reducir significativamente el riesgo.
Evita zonas con abundante vegetación seca
Durante los meses más cálidos conviene prestar especial atención a caminos, descampados y áreas donde las gramíneas estén secas.
Revisa a tu perro después de cada paseo
Dedicar unos minutos a inspeccionar determinadas zonas puede marcar la diferencia.
Presta atención a:
- Orejas.
- Ojos.
- Hocico.
- Espacios entre los dedos.
- Axilas.
- Ingles.
- Zonas con abundante pelo.
Mantén el pelo bien cuidado
En perros con mantos largos o densos, recortar ligeramente las áreas más propensas puede facilitar la detección temprana.
Observa cualquier cambio de comportamiento
Un estornudo persistente, una cojera repentina o el rascado continuo de una oreja suelen ser señales de que algo no va bien.

¿Cuándo acudir al veterinario?
Ante la sospecha de que una espiga se ha introducido en el cuerpo de tu perro, no es recomendable esperar varios días para comprobar si desaparece por sí sola.
Cuanto antes se localice y retire, menor será el riesgo de que provoque infecciones, lesiones o complicaciones que requieran procedimientos más complejos.
Si observas alguno de los síntomas descritos o sospechas que tu mascota ha podido entrar en contacto con una espiga, pide tu cita en Caservet. Una revisión temprana puede evitar molestias importantes y proteger su salud.
Preguntas frecuentes
¿Las espigas pueden salir solas?
No suele ser lo habitual. Debido a su estructura, tienden a avanzar hacia el interior en lugar de retroceder.
¿Son peligrosas para los perros?
Sí. Dependiendo de la localización, pueden provocar infecciones, abscesos, lesiones o complicaciones más graves si no se extraen a tiempo.
¿En qué época del año son más frecuentes?
Principalmente durante la primavera y el verano, cuando la vegetación se seca y las semillas se desprenden con facilidad.
¿Debo acudir al veterinario si sospecho que mi perro tiene una espiga?
Sí. La valoración temprana suele facilitar la extracción y reduce el riesgo de complicaciones.
¿Puede una espiga causar una infección?
Sí. Cuando permanece alojada en los tejidos durante varios días puede generar inflamación e infecciones secundarias que requieren tratamiento veterinario.